Aprovechando la tarea que me dejaron sobre pedirle a personas que hicieran una historia después de ver la foto que muestro arriba, quise publicar las historias que recibí para ver que les parece ahí van:
EL CARACOL
Era el comienzo de la vida de los caracoles. Ahora tendrán que buscar un hogar donde puedan reposar su pegajoso cuerpo. La tarde se desparrama arriba de sus cabezas, la luz tiembla con el guiño de la luna, las aves descansan y las hojas de los árboles se agitan apresuradamente. En la tranquilidad del ambiente se oyen varios pasos, somatando la planicie antes de dar con el agua del manantial. La melodía de una niña de la mano de su madre va caminando a descansar.
Pasó varios minutos moviendo los pies con el vaivén de sus correas, aunque ella cantaba una melodía parecía el silencio agobiar la propia melancolía compartida. Los árboles danzaban y danzaban el vals que el silencio les entregaba, las aguas también coordinadas se estremecían unas a otras regresando al lugar donde nacieron. La niña y su melodía no dejaban de sonar.
Los cabellos largos ondulaban señalando la dirección del viento, llevándose las hojas secas amarillas sin pretexto. La melodía seguía presente y la niña arrastraba sus manos sobre la grama verde.
Los latidos de un corazón hirviendo marchaban de la mano con el llanto de una madre que nublaba su vista procurando no herir a su hija. La melodía aun continuaba, su madre decidió acapararla envolviéndola en sus brazos como si fuera una larga despedida. Frívola la observó meticulosamente sin perder cada rastro de su figura, como quien tratara de memorizar un rostro. Se limpio sus lágrimas, tomo aire profundamente y bajó los hombros, tomó la mano de su hija colocándola en su regazo, la melodía freno…
Un estupor ilumino el rostro de la madre quien enseguida cogió a la niña, la sujeto fuertemente y protegió su cabeza envolviéndola con casi toda la palma de su mano, ahora corría entre la vereda brincando las raíces de los árboles. Evadía las ramas, agachándose y moviéndose de lado a lado, ahora la marcha aceleraba y rumbo en el camino esperaba hallar la salida de la prisión boscosa.
Un estruendo revivió a todos los seres que huían del miedo. Poco a poco la madre se desparramaba en el suelo, primero sus rodillas, se encorvo hacia adelante, sostuvo a su hija con las ultimas fuerzas que le quedaban, se aseguro de haberla dejado bien asentada para luego caer a la par de sus pies ensangrentados, sus ojos tristes veían por ultimo intento a la niña quien empezaba a cantar aquea dulce melodía, ella se acostó a la par de su madre acariciándole su cabellera, ella respondía sonriendo, aun cantaba mientras ella misma se convertía en caracol, el caracol que nace de nuevo y busca un hogar para reposar su pegajoso cuerpo…
Autor: HANSEL RAUL TOBAR SANDOVAL
PASADO DE TRISTEZA, FUTURO DE FELICIDAD
Una mañana de un día cualquiera del mes de agosto del año 2007, Andrea, una joven mujer de pelo lacio color castaño claro, ojos avellanados, altura promedio, de un nivel económico-social muy alto, acostumbrada a recibir por parte de sus padres lujosos obsequios que cualquier persona a esa edad seria feliz al recibir tan grandiosos regalos, se encontraba pensativa y triste al ver que sus padres le obsequiaban cosas de muy alto costo pero en realidad no le daban la atención necesaria, nunca le dieron la libertad de expresar sus ideas, no le daban la confianza para contar sus secretos y sobre todo jamás recibió muestras de cariño, de amor , afecto que cualquier padre o madre tiene hacia sus hijos, que en realidad era lo que la joven quería recibir, contrario a todo lo insípidamente material que recibía.
Al pensar tristemente la falta de cariño mostrada por parte de sus padres hacia ella, comienza a imaginarse como sería su vida en un futuro teniendo una edad avanzada y una familia formada por su esposo, quien ella imagina con el nombre de José, a quien conoció cuando realizaba sus estudios universitarios y a quien ama incondicionalmente, una hija llamada Sofía con la cual tiene una relación muy distinta a la que tuvo con su madre, teniendo una relación sincera, con mucha confianza, mucho cariño, dándole el tiempo necesario para jugar con ella, platicar con ella, ayudarla en sus estudios, dándole buenos ejemplos y todo lo que su madre y su padre no hicieron cuando ella era una niña, y un niño pronto a nacer, al cual planea llamarle Juan, a quien espera darle la misma atención con el mismo cariño y la misma atención que a su hija primera. En el futuro irreal creado por la joven mujer, en su afán de darle lo que ella no recibió en su infancia a Sofía, se ve saliendo de su casa dirigiéndose al colegio para recoger a su pequeña hija como cualquier día a esa hora. Luego de recoger a su hija se dirige hacia un parque muy hermoso con árboles, plantas maravillosas un lago en donde se reflejaba la luz resplandeciente del sol, el cual se encontraba muy cerca de su casa, para platicar y compartir con su pequeña acerca de las anécdotas de cuando era una niña todavía, se dirigía todos los días después del colegio a ese parque a disfrutar del maravilloso paisaje que proporcionaba la vegetación, el bello lago que ahí se encuentra y todas las aves hermosas que se acercan para alimentarse y refrescarse antes de continuar con su largo viaje, a respirar el aire limpio y puro que solo en lugares como ese se podía hallar y primordialmente se dirigía a ese lugar para distraerse de la gran tristeza en la que se encontraba sumergida por tan insípido trato de sus padres hacia ella y muchas cosas mas que realizó en el transcurso de su vida en dicho lugar.
Luego de un largo tiempo en donde Andrea pudo compartir momentos inolvidables junto a su hija, en donde tuvo la oportunidad de darle el tiempo de atención que una niña necesita para saber que tiene una madre que la quiere, para darle el cariño necesario que un niño debe recibir para tener un crecimiento psicológicamente y sentimentalmente adecuado y ella pudo reencontrarse con aquella niña que solía recurrir a ese hermoso sitio a imaginarse como seria su futuro no muy lejano.
Dadas las 6 de la tarde, se dirige Andrea con su hija Sofía hacia su hogar que no esta muy lejano del lugar en donde se encontraban, para seguir con una dura vida cotidiana de una madre cualquiera, pero feliz por tener una familia tan maravillosa que el destino le pudo poner en su camino.
Autor: Luis Pedro García Escobar.
1. ¿Qué pasó?
Era un día lindo, cómo de primavera. La niña le pidió a su mamá que le sacara el viejo cajón de juguetes que ella aún guardaba de cuando era de su misma edad, pero la madre al poder ver el día tan lindo que estaba haciendo le dijo que era mejor aprovechar el día por lo que era afuera, que quedarse jugando afuera, como podrían hacer cualquier otro día que no estuviese tan bonito como ése.
2. ¿Qué pasa?
Salieron de la casa luego de ponerse sus vestidos de primavera. En el inconsciente eso se hace para sentirse “uno a uno” con la naturaleza que sólo un Dios como el nuestro pudo haber creado. Buscan el lugar más apropiado para poder ejercer el efecto “mamá-hija” que tan fuertemente nos llega con esa personita tan especial y así pues, se sientan frente al agua. Una única oportunidad tendrá la mamá de poder decirle a su hija las cosas esenciales de las cosas tan pequeñas de la vida y siendo esto de tal manera que el consiente de su hija, que admirando tanto a su madre, podrá absorber. Lo que acontece no es menos que uno de esos momentos en los que se funde un recuerdo que acompañara a ambas por el resto de sus vidas.
3. ¿Qué pasara?
Regresaran a casa antes de que se pierdan la atención y el momento. Para dejarlo así en un estado tan perfecto de comunión y complicidad siendo felices. La mamá encuentra de nuevo el sentimiento primordial del por qué ella tiene la oportunidad, por parte del magnifico camino de la vida, de ser madre y la niña un ejemplo de como ese cariño maternal estará siempre entre sus sueños más tiernos e indelebles.
Autor: Diana Jiménez.
Mi ángel de la guarda
Nunca olvidaré el día más doloroso de mi vida, era una noche muy tranquila. Regresábamos con mis papás a casa después de haber pasado un hermoso día donde mi abuelita festejando mi cumpleaños con toda la familia, acababa de cumplir 5 años. Nunca me imaginé que ese día iba a ser el último en compartir con mis padres.
Lo único que recuerdo después de estar en el carro es despertar en un hospital con mi tía a la par mía. Sólo con verle su rostro con los ojos llenos de lágrimas entendí de inmediato lo que estaba pasando. Dejé de hablar por unos días, sólo podía pensar en mis papás. Cerraba los ojos y trataba de recordarlos para así nunca olvidarlos, porque ese era mi mayor miedo.
Me recuerdo que el día del entierro sentí una tristeza infinita, me alejé llorando y empecé a caminar cuando encontré un lago dónde me fui a sentar a la orilla. Poco tiempo después llegó mi tía y se sentó a la par mía. Me quedé callada, ella agarró mi mano y me explico que no me preocupara por nada porque ella siempre iba a estar ahí para lo que necesitara y para cuidarme. También me dijo que mis papás me aman y que siempre me van a cuidar desde el cielo.
Mi tía se hiso cargo de mí desde entonces. Pasaron los años y mi pena con ellos. Crecí muy feliz con mi tía y su familia, fue algo tan especial porque, como sólo tengo primos, fui como la hija que ella nunca tuvo y ella fue como una segunda madre para mí. Gracias a ella pude tener una buena educación y buenos estudios. Todo lo que tengo hoy en día, todo lo que soy, la persona en que me convertí se lo debo a ella, nunca lo hubiera logrado sin su comprensión, su apoyo, su cariño y sobre todo su amor.
Por eso en este día tan triste en que la tengo que despedir quiero compartir con todos ustedes la gran persona que ella fue, llena de alegría y siempre con mucho amor para dar. Sé que ahora se encuentra en un lugar mejor y que descansa en paz. Tía quiero que sepas te voy a extrañar mucho, te doy las gracias desde el fondo de mi corazón por todo lo que has hecho por mí. Ten por seguro que nunca te olvidaré porque fuiste y siempre serás mi mejor amiga, mi madre, mi ángel de la guarda.
Autor: Julie Haydée Laréna García
Había una vez una niña de 6 años que se llamaba NITA, y vivía con su mama en el bosque a la orilla de un gran lago. Nita era una niña muy linda con el pelo largo y los ojos verdes, muy obediente y siempre ayudaba a su mama a recoger leña para tener un poco de fuego en la noche.
Un día, Nita fue a jugar fuera de casa, mientras que su mama la miraba por la ventana y al mismo tiempo, preparaba la comida para la hora de la cena.
Nita estaba muy entretenida con un mapache, que se le acercaba en busca de comida, cuando de repente la mama a lo lejos le dice: Nita!! No te vayas muy lejos, porque esta anocheciendo y ya voy a servir la cena!! …… la niña no le presto atención , ya que el animalito la distrajo.
La mama era una mujer muy trabajadora y hacia lo que fuera , para poder darle lo necesario a su pequeña hija, ya que el padre había muerto cuando Nita tan solo tenía 6 meses de edad , dejándolas a ambas sin ni un solo centavo y con varias deudas.
Nita se perdió en el bosque y encontró un árbol enorme y feo que tenia una entrada muy pequeña donde ella entraba perfectamente .
Al entrar vio que un DUENDE de aspecto dudoso que tenía una venta de semillas mágicas que al sembrarlas , crecía un árbol con un fruto especial ,que ayudaba a cualquier persona a resolver los problemas , dependiendo de la necesidad . Nita tenía tan solo 25 centavos y el DUENDE le dijo: NIÑITA!!! No te preocupes! Te regalo una bolsa con 10 semillas!! Y Nita agradecida le dio un beso en la frente y le dijo que tenía que correr porque su mama le dijo que no se alejara de la casa porque era casi la hora de la cena!!
Cuando la Niña llego a casa le conto la historia a su mama y ella no le creyó nada por ser tan pequeña ……….. Nita salió un momento a sembrar las semillas y luego se fue a dormir!!
Al día siguiente, se levantaron, desayunaron lo poco que les quedaba de pan y salieron a juntar un poco de leña para calentar agua para bañarse y se dieron cuenta que frente a la casita había un árbol de 5 metros de ancho y 20 de alto que en lugar de hojas tenia billetes de 1000 dólares provocándoles casi un infarto ¡!!!!!!!!!
Hija hija somos ricas ¡!!!!!! Y para celebrar fueron a comer frente al gran lago y allí planearon en que iban a gastar tanto dinero!!!!!!!!
Autor: Carlos De La Cerda.
Historia de Una Madre
- Murió mi papá, me dijiste; no se si entendías o entiendes el significado de la palabra Muerte, pero estaba tan destrozada que no pude y no quería explicarte, por lo cual te pido perdón. – Le contaba la mamá a su hija
- Ahora que han pasado varios años quiero decirte como y de que murió tu papá, aunque todavía no quisiera contarte pero necesito desahogarme ya que no tengo a quien contárselo.
Primero quiero que te relajes; cierra los ojos, siente la brisa del lago, siente el aire, siente como respiran los arboles, y trata de entender de que lo que hice lo hice por el bien de todos.
- Mamá no te entiendo que es lo que me tratas de decir, no acuerdo lo que paso- dijo la hija
- Bueno empezare a contarte.- respondió la mamá
- Recuero que tu papá, estaba viendo tele cuando se empezó a sentir mal, no te diré todo lo que vi cuando baje las escaleras para ver porque tu papá gritaba, solo te diré que estaba mal. Rápidamente llame a la ambulancia y te encargue con la vecina. En el hospital nos dijeron que tu papá lo que tenia era cáncer. Recuerdo voltear a ver hacia la ventana con los ojos llorosos para que tu papá no me viera, por la ventana vi este lago, recuerdo que estaba hermosísimo y eso me dio valor para voltear y decirle a tu papá: “Estamos en esto juntos”.
- Todo lo que paso en los 5 meses siguientes fue algo repetitivo; Ir con el a sus exámenes, acompañarlo a la quimioterapia, ver como se le caía el pelo y muchas cosas mas, de las que no quiera recordarme.
- En su última semana de vida, se vio una caída rapidísima, cada día eran peor sus quejidos, por lo que tome la decisión de hospitalizarlo para que no sufrieras cada vez que lo oías quejarse.
- En el hospital el todavía estaba consciente y me hablaba; decía principalmente que te quería mucho y que ya no quería sufrir. Gracias a los aparatos se miraban mejorías algunos días pero en la tarde volvía a caer y cada vez fuer peor, por lo que le pregunte al medico que era mejor, y el medico me respondió: ” Su esposo puede pasar así varios días, semanas o meses, todo eso depende, y la única solución seria adelantar esto para que el ya no sufra.”. ¿Como así? le pregunte al doctor, ¿quiere que lo matemos? “NO, NO, es lo que se llama eutanasia” dijo el doctor, y le reitere, explíqueme porque no entiendo.
- Bueno, esto se hace cuando no puede decir ni se le puede preguntar o no puede decidir si es mejor ser desconectado para poder dejar de sufrir o quiere seguir luchando hasta que ya no; por lo que en este caso un familiar tiene que decidir si hacemos esto o no, pero como desconectándolo no morirá por el tipo de enfermedad lo único que queda es asfixiarlo, pero eso lo tendrá que hacer usted porque eso no lo puedo hacer yo, lo único que puedo hacer es desconectarlo. Dijo el doctor.
-Por lo que le respondí al doctor que estaba loco y mejor me lleve a tu papá de regreso a la casa, ahí lo pensé y lo pensé tanto, que en una de las crisis que le daba a tu papá, no aguante y lo asfixie (la mamá se echa a llorar).
-Luego tanto los familiares de tu papá como los míos no lo aceptaron y me dejaron de hablar, no dijeron nada de que lo había asfixiado, y así de la nada me dejaron sola contigo.
- Yo ya no aguanto. Dijo la mama.
Llorando le dio un beso a su hija y le dijo “Te quiero mucho, espero que entiendas que lo hice pensando en tu papá, para que ya no sufriera. Te quiero mucho, cuídate, adiós”. Y así la mamá se paro y se tiro al lago ahogándose, mientras la niña lloraba a la orilla del lago.
- Esto que te cuento hija es lo que me paso cuando tu abuela se suicido luego de haber salido del Hospital. Le dice la mamá a su hija
- Te cuento esto porque quiero que entiendas que lo que voy hacer es por el bien de las dos.
La Mamá abraza a su hija, le da un beso y le dice: “Me acabo de enterar que tienes leucemia y yo no aguantare otra vez algo como esto, perdóname pero es lo mejor para ti y para mi”. La carga y la tira al lago junto con ella. Antes de entrar al agua la mamá mira hacia arriba y grita: ” Te entiendo mamá, ahora voy contigo”. Tanto la hija como la mamá se ahogan en el lago.
Autor: Berny Márquez
Gracias a los que me prestaron un poco de su tiempo para ayudarme con mi tarea.
